Psicóloga clínica y social

Integradora social

Formadora de formadores

Tecnopedagoga

PsicoVan

Tu mano virtual Diversidad Funcional

  
  

De vez en cuando me gusta ser soñadora y pensar en lo que podría ser, pero no es. En ese sentido, puede que el siguiente pensamiento pueda parecer surrealista, que en cierto modo lo es. Pero, ¿qué fabula no lleva algo de fantasioso y detrás se esconden algunas virutas de realidad?

Pues eso es exactamente lo que ocurre cuando, en instantes de silencio y reflexión, se me ocurre pensar: ¿qué pasaría si entendiéramos el lenguaje del resto de seres vivos, como plantas y animales? Evidentemente, nos enriqueceríamos el doble. Y aunque estaréis pensando: “A PsicoVan se le ha ido la pinza.” Quizá sea cierto, pero, aun así, permitirme compartir mi fábula con vosotros.

Imaginaros una bella y soleada tarde de mayo, paseando por las hierbas recién humedecidas de un prado verde, observando el murmullo de la naturaleza, nos fijamos en como una mariposa de cálidos colores se posa suavemente a reposar en los pétalos de una flor de color topacio. En segundos, sin apenas percatarnos, agudizando el oído, nos encontramos inmersos en una escucha activa de una conversación entre dos seres de la naturaleza distintos a nosotros.

mariposa y flor

Donde la flor, al percibir el rápido latido de la mariposa, le pregunta:

 - ¿A qué se debe ese cansancio?

A lo que la mariposa, tomando unos segundos de aire, le responde:

- Anda guapa, como se nota que tú no te mueves.

La flor, asombrada por la contestación, le replica:

- Cierto, no me muevo y no puedo disfrutar del mundo igual que tú.

La mariposa, crispada ya por el calor y ahora por la riña, aumenta su tono diciendo:

- ¿Disfrutar para ti quiere decir trabajar buscando comida y reproduciendo? En vez de tenerlo todo hecho como tú sin moverte.

A lo que la flor, ya rabiosa, replica:

- A ti te puede parecer maravilloso el no poder hacer nada, pero yo a veces, daría mis pétalos y mi belleza por poder volar, trabajar y disfrutar de la vida.

Entonces, la mariposa reflexiona y dice:

- Sí, quizás tengas razón, pero al mismo tiempo, tú también puedes disfrutar de aquello que te rodea de forma más plácida y no al ritmo frenético que supone el volar en busca de aquello que quieres.

Ante eso, la flor asombrada piensa:

- Pues tienes razón mi querida mariposa, a veces estamos tan obsesionados en desear lo del prójimo que no sabemos valorar aquello que tenemos. Quizás yo no pueda volar, pero tú no puedes apreciar los matices de la vida.

Sí, mis queridos seguidores, es lo que estáis pensando. Puede que la flor pueda tener diversidad funcional, pero sólo se percata de aquello que no alcanza o de aquello que no puede disfrutar y no intenta acogerse a aquello que tiene. Del mismo modo, la mariposa vive tan rápido que no disfruta de las ventajas que tiene el volar.

¿A dónde quiero llegar? Pues muy sencillo la diversidad es tan compleja y variada que a veces hacemos diverso aquello visible, cuando toda la humanidad tenemos alguna diversidad y limitación. Así pues, ni la belleza se consigue volando ni el descanso o bienestar reposando.

No deseemos lo del otro antes de buscar la felicidad en lo que tenemos.

 

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