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El único robot vestible (o exoesqueleto) que se ha concebido en el mundo específicamente para la rehabilitación de personas con discapacidad motora lleva apellidos españoles. Lo ha diseñado el grupo de Neuro-Rehabilitación del Instituto Cajal, coordinado por José Luis Pons, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Existen otros dispositivos en desarrollo que pretenden sustituir la silla de ruedas de personas que no pueden caminar, pero el objetivo de este exoesqueleto español, aseguran sus creadores, es la recuperación de la función motora. 

Esta tecnología está compuesta por dos piernas con articulaciones en los tobillos, las rodillas y las caderas que se colocan en las piernas del paciente. Al programar unos motores que lleva el equipo "aportan la fuerza necesaria para caminar, que es distinta en cada persona y que también varía en función de la gravedad de la lesión", argumenta el investigador español. 

El innovador dispositivo está pensado para intensificar la rehabilitación de pacientes con trastornos neurológicos, tales como lesiones medulares, ictus y parálisis cerebral. "Estos tres trastornos dan lugar a alteraciones motoras muy graves y, en conjunto, son los que afectan a mayor número de personas". Aproximadamente, el "5,5% de la población sufre un accidente cerebrovascular; una de cada 1.000 personas padece lesión medular cada año y entre tres y cinco casos por millón de habitantes tiene parálisis cerebral al año".

En la práctica clínica, y con el objetivo de recuperar la función motora, estos pacientes reciben un tratamiento a base de fisioterapia y terapia ocupacional. Se les entrena para que aprendan de nuevo a utilizar sus miembros inferiores o superiores a través de la repetición de movimientos. Los resultados, asegura Pons, dependen del nivel de la lesión. En el caso de las medulares, "deben ser incompletas. De lo contrario, sería imposible la rehabilitación". En cuanto a los ictus y la parálisis cerebral, depende de la zona dañada.

Está demostrado que la recuperación depende la intensidad del ejercicio que la persona afectada realice. "Cuanto mayor es y más repeticiones hace, más probabilidades de recuperación habrá", apunta el coordinador del proyecto, denominado Hyper (financiado por el Ministerio de Educación) que fue presentado ayer en Madrid. Precisamente para incrementar la intensidad y el número de repeticiones, "los robots son perfectos y de ahí la existencia de la terapia robótica [...] Nosotros, además de aprovechar esta capacidad de la tecnología, obtenemos información sobre la evolución del paciente" mediante unos sensores incorporados en este dispositivo. "En base a los resultados, podemos modificar aquellos ejercicios que no estén siendo efectivos", puntualiza. 

Autónomo

Este exoesqueleto es "el primero diseñado en el mundo específicamente para la recuperación funcional de la persona", afirma Pons. Existen otros dispositivos que son semejantes pero cuyo objetivo "no es la rehabilitación, sino que pretenden sustituir a la silla de ruedas para quienes no pueden caminar". El sistema está pensado para utilizarlo en un entorno hospitalario, junto con fisioterapia y terapia ocupacional. "Lo hemos hecho autónomo, para que el paciente pueda salir de la sala de rehabilitación". Una batería recargable le ofrece una autonomía de unas cinco horas, por lo que, como cada persona estará como máximo 45 minutos, con una carga se pueden entrenar entre seis y ocho pacientes, señala el coordinador del proyecto.  

El exoesqueleto español ya ha sido analizado en un estudio piloto en el Hospital TIRR Memorial Hermann (en Houston, EEUU). Allí se ha probado en seis pacientes crónicos con ictus a los que se sometió a 12 sesiones de entrenamiento repartidas en cuatro semanas. Se les hizo una evaluación funcional antes, durante y dos meses después de la intervención . A la vez, se examinó la actividad cerebral motora para observar los cambios en los patrones del cerebro, una información "que puede ayudar a predecir, con antelación, si el paciente va a responder". Por los resultados obtenidos, "se observa una clara mejora funcional. Aún quedan por analizar los datos cerebrales registrados".

En cuanto a su aplicación en personas con lesiones medulares, en el Hospital de Parapléjicos de Toledo se ha iniciado un trabajo para diseñar el protocolo de la terapia que se va a poner en marcha en una segunda fase del estudio. "La idea es hacer un estudio multicéntrico, junto con otros hospitales, como el de Houston", comenta Pons. Respecto a la parálisis cerebral, dado que sería en población infantil, "estamos haciendo pruebas para confirmar la seguridad del sistema". 

Los padres de este artilugio ya han hecho "una transferencia tecnológica a la empresa madrileña Technaid. "Ellos se encargarán de dar los pasos para homologarlo y certificarlo como dispositivo de uso médico", remarca el coordinador Hyper. En cuanto al precio, reflexiona Pons, "puede rondar los 90.000 euros. Sería un coste muy asumible en el ámbito rehabilitador".

Cabe señalar que en la actualidad, algunos hospitales como el de Parapléjicos de Toledo cuentan con dispositivos similares para la rehabilitación, pero "son estáticos. Es un concepto totalmente distinto", recalca el investigador español. El paciente, en lugar de llevar puesto un robot que le permite caminar y ejercitar, "se sitúa en una cinta con un arnés que soporta el peso del paciente -se puede regular la cantidad de carga- y mediante dispositivos robóticos, mueve las piernas". Sin embargo, aclara el experto, en este sistema, el afectado es un sujeto "pasivo, el dispositivo camina por él. Con el exoesqueleto, si no hace el esfuerzo por caminar, no lo consigue. Exige la implicación y la participación del paciente". 

Los posibles usos del exoesqueleto español van incluso más allá de las aplicaciones en personas con discapacidad motora. "Ayer mismo hablamos con un grupo alemán para lanzar un proyecto que incluya el exoesqueleto en el ámbito de la rehabilitación para deportistas de élite", para lesiones que necesitan un entrenamiento, como la rotura de ligamentos cruzados, que requiere entre seis y ocho meses de entrenamiento. 

El grupo de Neuro-Rehabilitación del Instituto Cajal también está trabajando en neuroprótesis para el Parkinson y la esclerosis múltiple. "No como rehabilitación sino como compensación funcional. A través de un algoritmo se distingue lo que es movimiento voluntario y lo que es temblor, se separa y el dispositivo aplica una acción compensatoria para suprimirlo. Atenuando los temblores, se facilitan actividades de la vida cotidiana, como el simple hecho de coger un vaso de agua. "Llevamos unos 12 años trabajando en esto y lo que estamos haciendo ahora es optimizando tecnologías". La primera versión era un aparato voluminoso que resultaba molesto a los pacientes que lo probaron. "Estamos intentando estimular los músculos con electrodos implantados bajo la piel". A través de una aguja se "introduce un filamento con electrodos que estimulan al músculo y atenúan los temblores".

 

Fuente: elmundo.es

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