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Las psicocuriosidades.

Comparto el artículo leído en la revista electrónica En: Estudios de antropología biológica de Mexico,  Vol 13, No 2 (2007)

Hacia una visión antropológica de la discapacidad
Mario A. Mandujano Valdés, Pedro Arroyo Acevedo, María del Carmen Sánchez Pérez, Patricia Muñoz-Ledo

En: Estudios de antropología biológica,  Vol 13, No 2 (2007)

Resumen

Se presentan la evolución y las diversas definiciones que sobre la discapacidad se han propuesto, comentando que la discapacidad y los discapacitados han estado ausentes en la historia, la cual ha sido medicalizada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) designó con el término “discapacidad” un déficit, una limitación de la actividad y la restricción de la participación social. En el XII Censo General de Población y Vivienda 2000 se estimó la prevalencia de discapacidad de 42 a 1 605 casos por 10 000 habitantes, dependiendo del grupo de edad. Se reseñaron los esfuerzos por generar conceptos y definir a la discapacidad a través de la historia. Al comentar las limitaciones de relacionarla con la historia natural de la enfermedad se propone ampliar la perspectiva y recurrir a la antropología en su doble vertiente biológica y cultural. De manera preliminar, se discuten las nociones sobre identidad y alteridad en su relación con la corporeidad. Se enfatiza que hay alteridades radicales que convierten al otro en un extraño por enfermedad, por malformaciones, por secuelas o por cambios en la conducta. En la historia, la alteridad ha producido el rechazo y la marginación. La visión antropológica de la discapacidad está por construirse. La conciencia de la diversidad está ausente en la cultura.

 

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¿Cuántas veces no sabemos qué nos pasa? Frecuentemente cuesta definir las emociones en momentos puntuales, pues imaginaros si esto sucede siempre y sin ser consciente de ello. Se llama Alexitimia y es una característica de las personas con el síndrome de Asperger.

ilustraciónLa alexitimia es un trastorno neurológico que consiste en la incapacidad para identificar las emociones propias y, consecuentemente, la imposibilidad para darles expresión verbal.

La alexitimia no está clasificada como un trastorno mental en el DSM -IV. Es un rasgo de personalidad tridimensional que varía en severidad según la persona, el cual se puede medir con cuestionarios como:

La alexitimia se define por:

  • Dificultad para identificar sentimientos y distinguir entre éstos y las sensaciones corporales de excitación emocional.
  • Dificultad para describir sentimientos de otras personas.
  • Constricción de los procesos imagínales, como lo demuestra la escasez de fantasías
  • Preocupación por los detalles y acontecimientos externos. En su lenguaje apenas existen referencias abstractas y simbólicas, sino que se limitan a describir detalles concretos, sin un tono afectivo.
  • Utilizan la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones de conflicto.

Y es  que leyendo un libro sobre Asperger, me ha llamado la atención esta característica. Quizás sea la más visible y posiblemente a todos nos sorprenda esta actitud cuando tratamos por primera vez con una persona que tenga este síndrome. Pero tampoco este perfil se aleja tanto de una realidad común.

Como he dicho al principio, todos tenemos momentos en que no sabemos cómo expresar una emoción, del mismo modo que hay situaciones en que no somos capaces de empatizar con los sentimientos de otra persona.

En realidad, con este artículo sólo quiero acercar una característica humana, inherente en un perfil específico pero a la vez, ocasional en la sociedad. Pretende ser una reflexión hacia un conocimiento poco difundido y que puede acercar a una imagen más nítida y cercana del síndrome de Asperger

Ingerir demasiada azúcar puede ser perjudicial para nuestro cerebro. Según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) realizado en ratas una dieta rica en fructosa produce alteraciones en el cerebro, la memoria y el aprendizaje que dificulta la capacidad cerebral. El trabajo, que se publica en Journal of Physiology, muestra además que los ácidos grasos omega-3 pueden contrarrestar dicho proceso.

«Nuestros hallazgos demuestran que lo que comemos afecta nuestra capacidad de pensar», explica el autor del trabajo Fernando Gómez-Pinilla. Según este experto, comer una dieta rica en fructosa altera a largo plazo la capacidad del cerebro de aprender y recordar información. «Sin embargo, añadir ácidos grasos omega-3 a las comidas puede ayudar a minimizar el daño».


Los investigadores analizaron un tipo de jarabe de maíz, rico en fructosa y seis veces más dulce que el azúcar de caña, que se añade de forma habitual a los alimentos procesados, como las bebidas gaseosas, condimentos y alimentos para bebés. No se trata, señala Gómez-Pinilla, de la fructosa natural que contienen las frutas, que también contienen importantes antioxidantes.

Su equipo estudió dos grupos de ratas a las que se administró distintos niveles de fructosa durante seis semanas y uno de ellos también recibió ácidos grasos omega-3, que protege contra el daño que se produce en la sinapsis -las conexiones químicas entre las células cerebrales que permiten a la memoria y el aprendizaje-.

Sorprendente

Antes del estudio, todos los animales eran capaces de navegar por un laberinto, que contenía numerosos agujeros, pero sólo una salida. Los científicos colocaron puntos de referencia visuales en el laberinto para ayudar a las ratas a aprender y recordar el camino. Seis semanas después, los investigadores probaron la habilidad de las ratas a recordar la ruta y escapar del laberinto. Lo que vieron les sorprendió.

«El segundo grupo navegaba por el laberinto mucho más rápido que las ratas que no recibieron ácidos grasos omega-3; éstas eran más lentas y sus cerebros mostraron una disminución en la actividad sináptica». Además, las ratas que no recibieron ácidos grasos omega-3 mostraron signos de resistencia a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre y regula la función sináptica en el cerebro.

Los expertos sospechan que la fructosa es la responsable de una disfunción cerebral en estas ratas. Tomar demasiada de fructosa, dicen, podría bloquear la capacidad de la insulina de regular la función de las células para procesar pensamientos y emociones.

Articulo públicado en ABC

Rabazo, M.J., Martínez, J.D., Pérez, C., Sánchez, I., Moreno, J.M. y Suárez, A. Diccionario de Audición y Lenguaje. Una revisión terminológica. Salamanca, Amaru, 2003.

Aarskog, Síndrome de. Síndrome que se caracteriza por problemas en habla y lenguaje. Concretamente, estos pacientes presentan alteraciones articulatorias a consecuencia de anomalías dentales y mandibulares. En general, el retraso en el lenguaje es de carácter moderado y en numerosos casos presentan fisura palatina e hipernasalidad.

Aase-Smith, Síndrome de. Síndrome que se caracteriza por un retraso en la articulación, en el lenguaje, hipoacusia de conducción y con frecuencia fisura palatina e hipernasalidad. El retraso en habla y lenguaje se debe probablemente a anomalías cerebrales.

Abruzo-Erickson, Síndrome de. Síndrome que se caracteriza por alteraciones en el habla y audición. Suelen presentar alteraciones articulatorias consecuentes a malformaciones palatales. En los casos que hay fisura palatina, existe hipernasalidad. Generalmente la hipoacusia es mixta, aunque ocasionalmente puede ser neurosensorial bilateral progresiva.

Acondroplasia, Síndrome de. Síndrome que se caracteriza por dificultades en habla, voz y audición. Estos pacientes presentan alteraciones articulatorias como consecuencia de malformaciones óseas, tono de voz elevado, hiponasalidad e hipoacusia de conducción.

Acrodisostosis, Síndrome de. Síndrome con alteraciones en habla y lenguaje, como consecuencia del retraso cognitivo que manifiesta el paciente. Retraso moderado en lenguaje y articulación, hiponasalidad por obstrucción nasal e hipacusia de conducción.

Aicardi, Síndrome de. Síndrome, hasta ahora exclusivo en niñas, que se caracteriza por un retraso importante en lenguaje y habla. La articulación del paciente es muy limitada o está ausente. La mayoría de estos niños no se comunican y, si lo hacen, su lenguaje carece de espontaneidad. En ocasiones presentan labio leporino y/o fisura palatina, lo que a su vez, les genera hipernasalidad.

Alagille, Síndrome de. Síndrome que ocasiona retrasos en habla y lenguaje cuando el paciente manifiesta déficit cognitivo.

Albers-Schönberg, Síndrome de. Síndrome que va asociado a deficiencia mental en el 20% de los casos. Estos pacientes presentan parálisis facial unilateral o bilateral, retraso en el lenguaje, retraso articulatorio e hipoacusia neurosensorial o de transmisión en un 25-50% de los casos. Alcohólico-fetal, Síndrome. Síndrome que cursa con retraso cognitivo, fisura palatina, labio leporino y paladar ojival. Existe un retraso en el desarrollo del habla y lenguaje, problemas articulatorios, hipernasalidad, voz forzada y otitis de transmisión crónica.

Alport, Síndrome de. Enfermedad hereditaria autosómica dominante caracterizada por alteración de los riñones, déficit auditivo y algunas dificultades originadas por defectos de los ojos. El paciente presenta hipoacusia neurosensorial variable en cuanto al grado de pérdida auditiva y el carácter progresivo de la misma.

Anderson, Síndrome de. Síndrome que se caracteriza por hipoplasia de maxilar y prognatismo de la mandíbula. El paciente manifiesta problemas articulatorios debidos a maloclusión dental y anormal desarrollo de la zona oral.

Angelman, Síndrome de. Síndrome caracterizado por microcefalia, boca grande con dientes separados, protusión lingual, prognatismo y retraso mental entre severo y profundo. En la mayoría de estos niños no existe lenguaje oral o éste es mínimo (dos o tres palabras sin intencionalidad comunicativa). La comprensión se encuentra algo más preservada.

Aniridia, Síndrome de. Síndrome asociado a retraso mental, en el cual el paciente presenta retrasos en habla y lenguaje.

Apert, Síndrome de. Síndrome con retraso cognitivo. En ocasiones, el paciente presenta fisura palatina, lo cual agrava aún más el problema articulatorio que generalmente manifiestan. Asimismo, estos sujetos manifiestan retraso en el lenguaje e hipoacusia de conducción.

Ataxia de Friedreich, Síndrome de. Síndrome que se desarrolla sobre los 10 años de edad y repercute sobre la audición del sujeto, produciendo hipoacusias de conducción o neurosensoriales.

Beckwith-Wiedmann, Síndrome de. Síndrome que ocasiona prognatismo de mandíbula, hipotonía, macroglosia y retraso cognitivo. El habla de estos sujetos suele estar retrasada. Alteraciones articulatorias relacionadas con la fisura palatina y la maloclusión dental, hipernasalidad por la fisura palatina y macroglosia, retraso en el lenguaje, voz forzada e hipoacusia de conducción.

Bencze, Síndrome de. Síndrome con problemas articulatorios secundarios a la fisura en la submucosa del paladar, que produce una mala oclusión dental. Estos pacientes presentan hipernasalidad e hipoacusia de conducción.

Bloom, Síndrome de. Síndrome que en los casos en los que el paciente presenta déficit cognitivo se produce un retraso en habla y lenguaje.

Boor, Síndrome de. Síndrome caracterizado por alteraciones en la audición que a su vez repercuten en el lenguaje del niño. El niño presenta retraso en habla y lenguaje, a consecuencia de la hipoacusia de transmisión, neurosensorial o mixta. Según el grado de pérdida auditiva el retraso en el lenguaje será mayor o menor. Condrodisplasia, Síndrome de. Síndrome caracterizado por un lento desarrollo de los cartílagos, retraso en la osificación y anomalías óseas. Puede ocasionar hipoacusia de transmisión o mixta, en aquellos niños en los que se producen deformaciones en los huesos del oído, especialmente cuando la deformación afecta a la cóclea. En el niño existirá retraso en su lenguaje según el grado de pérdida auditiva.

Cornelia de Lange, Síndrome de. Síndrome caracterizado por bajo peso al nacer, estatura corta y microcefalia, hirsutismo, sinofridia, micrognacia, y en algunos casos sordera neurosensorial (50%) y paladar ojival. La mayoría de estos niños tienen retraso mental entre moderado y severo, y el área más alterada es la verbal. El lenguaje oral está ausente o se limita a 2 ó 3 palabras. El lenguaje expresivo es inferior al comprensivo, y en aquellos casos con mayor nivel cognitivo y lingüístico, la sintaxis es lo más afectado. Existen problemas articulatorios, hipernasalidad y tono de voz bajo.

Cromosoma X Frágil, Síndrome del. También denominado retraso mental ligado al cromosoma X. Estos pacientes tienen una constricción cerca del extremo del brazo largo. Después del Síndrome de Down es la causa más frecuente de retraso mental. Tiene una mayor incidencia en varones que en mujeres. Presentan problemas en atención, hiperactividad, timidez extrema, estereotipias motoras, perseveraciones, etc. La aparición del lenguaje es tardía (alrededor de los 3 años), el lenguaje es perseverativo (repetición de palabras y de preguntas, ecolalias diferidas, dificultad para cambiar de tema, repetición de muletillas y frases hechas, etc.) y la sintaxis y la adquisición del vocabulario es fácil para ellos. Las mayores dificultades se observan en: la tendencia a no respetar los turnos de palabras, a no mirar al interlocultor a la cara, a mantener un tema de conversación (lenguaje tangencial) o a cambiar de tema cuando están hablando de uno de sus temas preferidos. Estos niños suelen hablar rápido y en voz baja, lo que dificulta mucho la inteligibilidad. Presentan, problemas articulatorios relacionados con el paladar alto e hipotonía del maxilar, y en ellos hay una alta incidencia de otitis media.

Crouzon (disostosis craneofacial), Síndrome de. Enfermedad hereditaria caracterizada por el cierre precoz de las suturas y conflicto de espacio, provocando abonbamiento de fontanelas, microcefalia, ceguera, sordera, alteraciones del maxilar superior y, a veces, retraso mental. El retraso cognitivo afecta al lenguaje y habla del niño, al igual que el problema óseo. Generalmente, presentan retraso en el lenguaje, problemas articulatorios e hipoacusia de transmisión no progresiva.

Down, Síndrome de. Alteración genética causada por la triplicación del material genético correspondiente al cromosoma 21. Síndrome caracterizado por retraso mental y problemas articulatorios consecuentes a la hipotonía generalizada y el déficit cognitivo que presenta el niño. El retraso del lenguaje que presentan estos niños tiene un carácter variable. Dependerá del grado de la deficiencia mental. Tienen tendencia a sufrir otitis media, lo que produce una elevada incidencia de problemas auditivos con hipoacusias neurosensoriales, de transmisión o mixtas.

Duchenne (distrofia muscular), Enfermedad de. Enfermedad hereditaria ligada al sexo producida por una alteración en el brazo corto del cromosoma X que induce la síntesis de una proteina anormal dando lugar a un tipo de distrofia muscular que aparece en la infancia y edad escolar y afecta a los varones. La falta de fuerza empieza en los miembros inferiores, que sin embargo muestran unas pantorrillas pseudohipertrofiadas (pero es tejido graso). El niño tiene dificultad para ponerse de pie y caminar. Es una forma grave por su progresión hacia la invalidez. Existen dificultades en el desarrollo del lenguaje, en el procesamiento auditivo, en la motricidad y en el aprendizaje de la lectoescritura y el cálculo.

Edwars, Síndrome de. Trisomía del par 18. Síndrome caracterizado por una estatura reducida, tendencia a la obesidad, retraso cognitivo, diabetes, etc. Estos niños presentan pérdidas auditivas neurosensoriales y un habla y lenguaje retrasado por el déficit cognitivo.

Ehlers-Danlos, Síndrome de. Es una enfermedad hereditaria poco común que puede causar un desorden en el mecanismo de conducción del sonido del oído medio, y puede provocar una pérdida de audición. Se produce una hipermotilidad articular, por tanto, las vibraciones sonoras no se transmiten adecuadamente.

Escobar, Síndrome de. Síndrome que se caracteriza por producir alteraciones en habla y audición. Un niño con este síndrome manifiesta micrognacia, paladar ojival y en algunas ocasiones fisura palatina. Presentan trastornos en la articulación, hipernasalidad e hipoacusias de transmisión.

Fraceschetti, Síndrome de. También denominado cara de pescado. Es un síndrome transmitido hereditariamente que ocasiona disostosis mandibulofacial con ojos oblícuos hacia abajo, hipoplasia del maxilar superior e inferior, boca entreabierta y malformaciones de oído. En este síndrome existen dislalias orgánicas por anomalías dentarias, linguales y palatales.

Hand-Schüller-Christian, Enfermedad de. Enfermedad caracterizada por la producción de depósitos de sustancias anormales, eosinófilos y lipoides en el cerebro, ocasionando hipopituitarismo (fallo en el funcionamiento de la hipófisis), exoftalmia, diabetes insípida, retraso del crecimiento y, en algunos casos, retraso mental.

Hartnup, Enfermedad de. Enfermedad caracterizada por un trastorno del mecanismo renal de transporte del triptófano. La forma de trasmisión es probablemente autosómica recesiva. El cuadro clínico se instaura en la tercera infancia o al comienzo de la niñez. Se presentan en esta enfermedad ataxia cerebelosa, retraso mental, hiperaminoacidemia, dermatitis con erupción escamosa roja (eritematoescamosa) que afecta cara, cuello, manos y piernas, de aspecto pelagroide. Se observa un aumento de excreción urinaria y fecal de compuestos indólicos. La enfermedad es de curso intermitente, los episodios de exacerbación duran unas dos semanas y se sigue de un intervalo variable de relativa normalidad.

Klinefelter, Síndrome de. Trastorno del desarrollo sexual debido a una anomalía genética, que incide en los varones y se presenta en forma de atrofia testicular, esclerosis idiopática de los túbulos seminíferos y esterilidad. Su causa estriba en una fórmula cromosómica aberrante, pues en vez de dos cromosomas sexuales XY, los afectados por presentan tres, XXY. Se caracteriza por un retraso mental variable, generalmente leve, torpeza motriz y trastornos del aprendizaje y atención. En estos niños existe una mayor habilidad manipulativa que verbal. Son niños pasivos y con tendencia a aislarse socialmente. En la mayoría de los casos existe un retraso simple del lenguaje y graves problemas para el aprendizaje de la lectoescritura. Landau-Kleffner, Síndrome de. Trastorno de la infancia de origen desconocido que puede ser identificado por una pérdida gradual o repentina de la capacidad para comprender y utilizar el lenguaje hablado.

Lawrence-Moon-Bield, Síndrome de. Síndrome caracterizado por obesidad, retraso mental, malformaciones cráneofaciales, polidactilia, hipogenitalismo, anomalías cardiovasculares y retinitis pigmentaria. La causa, prenatal, es desconocida, aunque parece que la enfermedad se transmite por herencia autosómica recesiva.

Maullido del gato (Cri du Chat), Síndrome del. Cromosomopatía caracterizada por la supresión parcial del brazo corto del quinto par. Afecta predominantemente al sexo femenino, y se caracteriza por un desarrollo escaso físico y mental, grito débil al nacer, epicanto, raíz nasal ampliada con hipertelorismo, estrabismo y anomalías dermatológicas. Existe una elevada incidencia de ausencia de habla. En la mayoría de estos niños es necesario un lenguaje de signos adaptado al nivel cognitivo. Según algunos autores un 50% de los sujetos, sometidos a tratamiento pueden desarrollar el lenguaje hablado (lenguaje telegráfico). La voz de estos niños es aguda, y el llanto es parecido al maullido de un gato.

Meige, Síndrome de. Desorden del movimiento que implica un excesivo parpadeo de los ojos (blefarospasmo) con movimientos involuntarios de los músculos de la mandíbula, labios y lengua (distonia oromandibular).

Muller-Zeman, Síndrome de. Síndrome caracterizado por un retraso cognitivo importante. Generalmente, los niños con este síndrome no presentan retraso en su lenguaje, pero si se constata una hipoacusia neurosensorial grave. También ocasiona retraso en el desarrollo psicomotor y deficiencia visual progresiva.

Noonan, Síndrome de. También denominado síndrome de Turner masculino. Presentan anomalías similares al existente en el síndrome de Turner femenino, pero en sujetos que poseen cariotipo normal. Puede ocasionar retraso cognitivo, deficiencia auditiva y anomalías dentarias y palatales. El niño presenta alteraciones articulatorias e hipernasalidad a consecuencia de la maloclusión dental y fisura palatina, e hipoacusia de transmisión o neurosensorial.

Patau, Síndrome de. Trisomía del cromosoma 13. El cuadro clínico se presenta con enoftalmo, paladar hendido, polidactilia, cardiopatía congénita, sordera, alta letalidad precoz y grave afectación en el desarrollo psicomotor. En los casos de supervivencia prolongada, estos niños presentan un retraso mental grave o severo que ocasiona ausencia de lenguaje o un elevado retraso en el mismo.

Pendred, Síndrome de. Enfermedad que se caracteriza por una alteración de la audición de grave a profunda. También puede caracterizarse por bocio, es decir, un agrandamiento de la glándula tiroidea. El síndrome de Pendred es hereditario. Esta afección no entraña riesgo para la vida.

Pierre-Robin, Síndrome de. Síndrome caracterizado por ocasionar alteraciones en la audición y el lenguaje a consecuencia de diferentes anomalías orofaciales (alteración craneoencefálica, fisura palatina, retracción de la lengua, etc.). Estos niños presentan alteraciones en la articulación, retraso en el lenguaje de carácter variable e hipoacusia de transmisión o neurosensorial.

Prader-Willi, Síndrome de. Síndrome caracterizado por retraso mental de carácter variable y alteraciones conductuales. Estos niños suelen manifestar cierto retraso en el lenguaje, trastornos articulatorios por hipotonía orolingual y dificultades en la movilidad velofaríngea y anomalías en la voz (hipernasalidad).

Steinert, Enfermedad de. Afección heredodegenerativa muscular que se transmite con carácter autosómico dominante, cuya mayor incidencia se da en los varones. Cursa con hipotonía de algunos músculos (lengua y mano) junto con atrofia y debilidad de la musculatura facial, cervical y de músculos distales como el supinador largo del brazo y los peroneos.

Strumpell, Enfermedad de. Enfermedad degenerativa hereditaria de transmisión autosómica dominante que se caracteriza por el desarrollo de los primeros años de la vida de espasticidad y debilidad de las extremidades inferiores, que evoluciona progresivamente hacia una paraplejía espástica.

Sturge-Weber, Síndrome de. Síndrome caracterizado por déficit cognitivo y alteraciones en la zona orofacial. Los niños con este síndrome presentan retraso en el lenguaje de carácter variable, voz forzada e hiponasalidad por obstrucción nasal y dificultades articulatorias consecuentes a la malaoclusión que ocasiona la hiperplasia unilateral del maxilar que padecen.

Turner, Síndrome de. Síndrome que se caracteriza por una estatura reducida, anomalías en corazón y riñones, fragilidad en el tejido óseo y en ocasiones fisura palatina. El habla está afectada cuando hay fisura, al igual que la voz (es forzada y con hipernasalidad) y la audición (hipoacusia de conducción por otitis crónicas). El lenguaje puede estar retrasado en los casos en los que hay déficit cognitivo.

Ulsher, Síndrome de. Es una enfermedad hereditaria poco común que afecta tanto a la audición como a la visión. La persona que padece esta enfermedad nace con cierto grado de pérdida auditiva o sordera congénita, retraso mental, ataxia y deficiencia visual grave. El habla y lenguaje de estos niños están afectados. Ocasionalmente presentan hiponasalidad debida a problemas en las fosas nasales.

Velocardiofacial, Síndrome. Trastorno heredado caracterizado por cardiopatía en el 80% de los casos, fisura palatina o insuficiencia velofaríngea, e hipoacusia de transmisión, neurosensorial o mixta. El 40% de los niños presentan retraso mental, y entre el 80 y 100% dificultades en el aprendizaje. Estos niños suelen presentar retrasos en la adquisición del lenguaje, hipernasalidad y dificultades articulatorias.

Waardenburg, Síndrome de. Sordera hereditaria caracterizada por daño auditivo, un mechón blanco de pelo y un color azul distintivo en uno o ambos ojos, así como amplias esquinas internas de los ojos; los problemas del equilibrio están también asociados con algunos tipos del síndrome de Waardenburg.

Weber, Síndrome de. Páralisis oculomotora ipsolateral y hemiparesia contralateral. Es la consecuencia de la oclusión de las ramas paramedianas del vértice de la arteria basilar o de las arterias cerebrales posteriores, produciendo la alteración de uno o ambos pedúnculos cerebrales, nervios motores oculares, núcleos oculomotores. Se caracteriza por hipotonía, retraso global en el desarrollo, macrocefalia, anomalías óseas, etc. Estos niños manifiestan dificultades en articulación y voz consecuentes a la hipotonía, y retrasos en el lenguaje producidos por el déficit cognitivo.

Williams-Beuren, Síndrome de. Síndrome caracterizado por numerosas anomalías orofaciales (hipotelorismo, hipoplasia de la zona media de la cara, puente nasal grueso, labio superior grueso, maloclusión dentaria, dientes hipoplásicos, etc.) y retraso mental entre leve y moderado. El lenguaje de estos niños presenta un retraso de carácter variable, la voz es áspera y ronca, el habla es fluida y adecuadamente articulada, el vocabulario amplio y bien contextualizado, pero con tendencia a la verborrea y al uso de frases hechas y expresiones rebuscadas. La comprensión es inferior a la expresión.

Ingerir demasiada azúcar puede ser perjudicial para nuestro cerebro. Según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) realizado en ratas una dieta rica en fructosa produce alteraciones en el cerebro, la memoria y el aprendizaje que dificulta la capacidad cerebral. El trabajo, que se publica en Journal of Physiology, muestra además que los ácidos grasos omega-3 pueden contrarrestar dicho proceso.

«Nuestros hallazgos demuestran que lo que comemos afecta nuestra capacidad de pensar», explica el autor del trabajo Fernando Gómez-Pinilla. Según este experto, comer una dieta rica en fructosa altera a largo plazo la capacidad del cerebro de aprender y recordar información. «Sin embargo, añadir ácidos grasos omega-3 a las comidas puede ayudar a minimizar el daño».


Los investigadores analizaron un tipo de jarabe de maíz, rico en fructosa y seis veces más dulce que el azúcar de caña, que se añade de forma habitual a los alimentos procesados, como las bebidas gaseosas, condimentos y alimentos para bebés. No se trata, señala Gómez-Pinilla, de la fructosa natural que contienen las frutas, que también contienen importantes antioxidantes.

Su equipo estudió dos grupos de ratas a las que se administró distintos niveles de fructosa durante seis semanas y uno de ellos también recibió ácidos grasos omega-3, que protege contra el daño que se produce en la sinapsis -las conexiones químicas entre las células cerebrales que permiten a la memoria y el aprendizaje-.

Sorprendente

Antes del estudio, todos los animales eran capaces de navegar por un laberinto, que contenía numerosos agujeros, pero sólo una salida. Los científicos colocaron puntos de referencia visuales en el laberinto para ayudar a las ratas a aprender y recordar el camino. Seis semanas después, los investigadores probaron la habilidad de las ratas a recordar la ruta y escapar del laberinto. Lo que vieron les sorprendió.

«El segundo grupo navegaba por el laberinto mucho más rápido que las ratas que no recibieron ácidos grasos omega-3; éstas eran más lentas y sus cerebros mostraron una disminución en la actividad sináptica». Además, las ratas que no recibieron ácidos grasos omega-3 mostraron signos de resistencia a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre y regula la función sináptica en el cerebro.

Los expertos sospechan que la fructosa es la responsable de una disfunción cerebral en estas ratas. Tomar demasiada de fructosa, dicen, podría bloquear la capacidad de la insulina de regular la función de las células para procesar pensamientos y emociones.

Articulo públicado en ABC

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