Psicóloga clínica y social


Integradora social


Formadora de formadores

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Tu mano virtual en Diversidad Funcional

  
  

Sabemos que hay diversidades funcionales menos visibles que otras como es el caso de las sensoriales. Pero también encontramos deficiencias motoras asociadas a discapacidades físicas que a primera vista no se aprecian. Es el caso de las afasias. De éstas hay muchas, unas afectan a la comprensión del mensaje y otras afectan a la emisión de este.

En el presente artículo abordaremos las peculiaridades de un tipo de afasia de emisión, como es la disartria.

Como la tipología de ésta ya la abordé en el artículo: ¿QUÉ ES LA DISARTRIA?, aquí sólo apuntaré los posibles handicaps que tenemos las personas con disartria y algunas pautas a tener presente tanto por parte del emisor (persona con disartria) como del receptor.

Así es común que muchas personas con parálisis cerebral, por ejemplo, tengamos diferentes grados de disartria, lo que genera una barrera más en nuestra cotidianidad a parte de la ya visible por las secuelas de la parálisis cerebral infantil.

Son barreras comunicativas que a primera vista no se aprecian, sino que el receptor se da cuenta de ello cuando intentas establecer una conversación y ve que le cuesta entenderte o directamente no te entiende. Si la persona no te conoce, en ocasiones, suele aparecer un perjuicio extra en el cual se genera un  pensamiento, muchas veces innato, propio de un receptor sin discapacidad: ¿por qué habla así? ¿Será retrasado/a? Pobrecito/a. Es cuando de nuevo el sentimiento de compasión vuelve a marcar una convivencia entre ambas partes.

Ante esa situación, debemos y solemos buscar recursos como sistemas alternativos y aumentativos de comunicación, cada vez más tecnológicos, que facilitan un poco esta comunicación. Quizás este sea el primer paso para romper la barrera, ya que si nuestro receptor dispone de tiempo, nos podemos expresar y mostrar que lo aparente muchas veces oculta lo realmente importante: la persona.

Personas con diversidades, sí, pero también con capacidades, sentimientos y emociones que nos hacen humanos como cualquier otro ante prejuicios y actitudes  que nos hacen inferiores, en este caso, por comunicarnos diferente. Y como no somos de piedra ni un mueble (como a veces se piensa) pues nos volvemos vulnerables frente la dificultad de hacernos entender, hecho que puede generar cierto grado de ansiedad, inseguridad, frustración o impotencia. Sentimientos que se ven incrementados por las actitudes del receptor, si estas son sobre todo de compasión, prisa o te ven inferior. Aunque también pueden haber personas empáticas que tengan frustración al no entendernos.

dos hablando

Sea como sea, como vemos, la disartria genera sentimientos angustiosos en ambas partes. Por ese motivo es bueno, aunque a veces difícil de seguir, tener en cuenta lo siguiente:

Por parte de la persona con disartria:

  • No cerrarse a no utilizar un sistema alternativo y aumentativo de comunicación. Con frecuencia como nosotros mismos nos entendemos, queremos que los demás nos entiendan sin utilizar ninguna ayuda externa, queremos comunicarnos como el resto sin ver las dificultades que esto genera.
  • Tener paciencia y repetir las cosas tantas veces sea necesario.
  • Si es necesario, llevar un escrito donde se explique cómo te comunicas. Nadie nace enseñado y por supuesto las personas que no están en el ámbito de la diversidad funcional no conocen los sistemas alternativos y aumentativos de comunicación.
  • Intentar explicar por qué hablamos con dificultad o porqué utilizamos una ayuda para comunicarnos. Esto facilitará que puedan divisar nuestra capacidad que siempre se encuentra detrás de la discapacidad.

Por parte del receptor:

  • No anticiparse a la respuesta dado que la interpretación puede ser errónea.
  • Hay que dejar el tiempo necesario para que la persona se pueda expresar a su manera. A veces tardamos más y si la situación nos pone en tensión, aun necesitamos más tiempo para expresarnos.
  • Tener presente que aunque la persona no pueda comunicarse bien de forma oral, puede mantener la inteligencia intacta.
  • Si lleva un comunicador este se acompañará de una explicación de cómo lo utiliza la persona con discapacidad, hay que prestar atención a las indicaciones tanto de la propia persona como de la explicación adjuntada.
  • Si no dispone de un comunicador alternativo, establecer un método de diálogo sencillo: Comunicarse con frases cortas y claras,  de respuestas monosilábicas: si o no, o acordar un método de respuesta ya sea con la cabeza, con la mirada o a través de un movimiento de algunas de las extremidades donde el "sí" y el "no" tengan gestos claramente diferenciales.

Como vemos, ambas partes tenemos que poner de nuestra parte para derribar la barrera comunicativa que crea una afasia como es en este caso la disartria. Déficit articulario motor que, como he descrito anteriormente, genera situaciones excluyentes si las personas no se conocen. Para evitar los  sentimientos negativos encontrados, una vez más, sería necesaria una mayor información sobre el tema que, como pasa con todas las diversidades funcionales siempre es poca la difusión que se dé, hasta que llegue el día que el concepto diversidad no se refiera a unos pocos, sino al conjunto de toda la sociedad.

 

"Si volviera a nacer quisiera hablar sin dificultad antes que poder andar, porque con una silla de ruedas puedes llegar a volar, pero si no me entienden pocas puertas me abrirán.”

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