Psicóloga clínica y social


Integradora social


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Tu mano virtual en Diversidad Funcional

  
  

Los posibles equívocos en torno a la parálisis cerebral son frecuentes en nuestra sociedad. A continuación, realizaré una reflexión sobre ellos desde mi modesta opinión.

Uno de los más frecuentes errores es categorizar a la parálisis cerebral infantil como una enfermedad, nada más lejos de la realidad, puesto que hasta la Organización Mundial De La Salud la clasifica como una discapacidad. Pero muchos de los lectores pensarán: ¿Si es una patología permanente, por qué no es una enfermedad? Daré una respuesta breve y concisa: la parálisis cerebral, a diferencia de una enfermedad, tiene un estado permanente e irreversible aunque se observe mejoras de tipo rehabilitador, pero la lesión no desaparece.

En este sentido, al categorizar la parálisis cerebral como una discapacidad también se puede entrar en un error, puesto que en muchos casos no se disminuye la capacidad sino que tan sólo se requieren las herramientas necesarias para poder ejecutar las capacidades. Será por eso que últimamente se adoptan alternativas etiquetadoras como diversidad funcional o capacidades diferentes.

Esta última, de carácter innovador, a mi modo de ver pueden volver a caer en tipificaciones equivocadas, dado que podemos tener las mismas capacidades pero, como he dicho, para ejecutarlas necesitamos las herramientas o recursos adecuados. Del mismo modo, al denominar capacidades diferentes, una capacidad se suele relacionar con la psique humana, puesto que las destrezas motoras (alteradas frecuentemente en la parálisis cerebral infantil) se suele llamar habilidades motrices.

Por otro lado, a menudo en los medios de comunicación escritos, se utiliza la expresión "sufre parálisis cerebral". Ante ese adjetivo condicional me surge un pensamiento que quizás se desvía del formalismo que pretende adoptar el presente artículo, no obstante, lo considero clarificador; y es que ante esta frase me da por pensar que quizás tengamos una almorrana y la parálisis cerebral nos duela en silencio y no nos hemos enterado. Hombre, la parálisis cerebral puede conllevar patologías subyacentes como la espasticidad o la hipertonía, las cuales sí que pueden reportar cierto dolor, pero la parálisis cerebral por sí misma no duele ni se sufre por ella.

Finalmente, el típico más común, sobretodo hace algún tiempo, es pensar que una persona con parálisis cerebral tiene el cerebro parado. No estoy diciendo ninguna locura al afirmar que hay personas que cuando oyen por primera vez esta discapacidad preguntan si tienes el cerebro parado. Por ello considero un gran avance del léxico denominarla como lesión cerebral, que a fin de cuentas se ajusta más a la realidad dado que tan sólo tenemos una lesión cerebral que se puede hallar en distintas partes del cerebro, dependiendo de donde haya faltado el oxígeno en el momento que se produce la anoxia.

Como sabemos, este es el principal motivo y, como hemos dicho, la afectación dependerá de la región cerebral lesionada. Ahí aparece un nuevo tópico o generalismo ante la expresión: "¿habla, entiende?" cuando alguien se encuentra con una persona con lesión cerebral en una silla de ruedas. Es cierto que según la lesión varía nuestra afectación pero, la gran mayoría, aunque no hable, entiende. Puede que en esta ocasión, el cuño de capacidades diferentes, si que se ajuste a la realidad, puesto que si no se habla de forma oral, la comunicación se puede realizar mediante otras vías y eso sí que genera capacidades diferentes, ni mejores ni peores, simplemente diferentes. Lo difícil de ello es que la gente lo conozca y se vaya eliminando el aspecto ignorante hacia una persona diferente a uno mismo.

Todos somos diferentes y, al mismo tiempo, todos somos iguales. La construcción de esta realidad hará posible una inclusión global, donde unos no  excluyamos a los otros. La diversidad surge de la convivencia y el respeto recíproco.

Como bien sabemos, de típicos y tópicos hay en todos los lados, tan sólo he querido exponer una pequeña muestra de errores lingüísticos y falta de información con la que nos encontramos día a día las personas con diversidad funcional, concretamente, con lesiones cerebrales.

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