Psicóloga clínica y social


Integradora social


Formadora de formadores

PsicoVan

Tu mano virtual en Diversidad Funcional

  
  

Cierto es que con frecuencia casi todo lo que hacemos las personas con diversidad funcional es supervisado o, en ocasiones, cuestionado. Lógicamente, estas no son opiniones gratuitas ni hechas con mala fe, sino que, en mi opinión, son fruto, como muchas cosas, de la sobreprotección dada de la necesidad de asistencia. Ese sentimiento de fragilidad que les proyectamos y que he comentado en varios artículos.

Ante tal sentimiento, cuando decidimos hacer o tomar decisiones propias, nos encontramos que se añade un nuevo sentimiento por parte de nuestro entorno: el temor. "¿Pero podrás estudiar eso tan difícil?" "¿Seguro que puedes ir solo/a?" "¿Pero ¿cómo vas hacer esto tú?" Aunque a veces creamos lo contrario las personas con discapacidad, no es que nuestro entorno no nos crea capaz, sino que tienden a generar un mecanismo de defensa por tal de protegernos de cualquier peligro.

En otras ocasiones, no entienden nuestras decisiones, pues piensan que no serán beneficiosas para nosotros y que, a su parecer, hay alternativas mejores.

En ambos casos hay que intentar convencer a nuestro entorno, con argumentos y hechos, que son decisiones que nos ayudan a construir nuestra propia identidad, independientemente de la asistencia que necesitemos.

Mando de la sillaPor poner un ejemplo, hace 5 años, cuando acabé la carrera de psicología, hubo personas que decían: “¿Y ahora qué harás?”, “Tú no puedes trabajar.”, “¿No te quedarás todo el día en casa?”, “Tienes que salir y relacionarte.”, “¿Y si vas a un centro ocupacional?”, etc… Pero, poco a poco, entendí que con esas sugerencias e inquietudes sólo pretendían buscar lo mejor para mí.

Entonces, me surgió una auto-pregunta que ya me había hecho justo antes de empezar mi camino académico ordinario: ¿Tengo que hacer lo que me dicen o seguir eligiendo mis propias metas?

Obviamente, quizás como buena tauro, cabezona, escogí seguir haciendo de las mías y continuar creándome objetivos y metas. Así que empecé por especializarme aún más realizando cursos y seminarios de extensión universitaria, haciendo de ponente en jornadas, pudiéndome incorporar como una psicóloga más en dos grupos de trabajo del Colegio Oficial de psicología de Catalunya, al mismo tiempo que participo activamente en una mesa de entidades; también colaboro en varios portales de psicología escribiendo artículos e incluso he tenido la oportunidad de poder trabajar de formadora de tres cursos en línea.

Este último hecho me llevó a darme cuenta que quizás un posible futuro laboral sea gracias al E-learning o formación en línea. Es por ello que, desde el año pasado, estoy cursando el máster Universitario en Educación y TIC (e-learnig) de la UOC, compaginándolo con los grupos de trabajo, la mesa de entidades y teniendo la oportunidad de hacer de Webmaster de algún CEE y asociación. Porque no se puede dejar escapar ninguna oportunidad.

Pero, después de este rollo que os acabo de dar, donde algunos pensaréis: “Y a mí que me importa tu vida.”. Pues, como dije, tan sólo es un ejemplo de tantos que existen donde, como se puede observar, en cinco años he podido ir dando respuestas a todas las inquietudes planteadas por el entorno, en gran medida gracias a las oportunidades.

En ningún caso se trata de hacer el contrario a lo que te dicen, sino acogerlo con cariño y tenerlo en cuenta, pero decidir uno mismo su propio camino. Porque, aunque necesitemos ayuda para según qué cosas, tan sólo tenemos una vida y tenemos derecho a decidir cómo vivirla, evitando hacer nuestros los temores del entorno.

Dado que sólo decidiendo por nosotros mismos nuestros propios objetivos y metas, construiremos nuestro propio yo, el cual nos dará la creación de una identidad propia y única con la cual disfrutar de aquello que hacemos sin ser prisioneros de los temores de los demás.

Recuerda: Vive cada momento a tu manera.

 

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